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BIOGRAFÍA
Los orígenes: La Francisca y los locos años 80
La Chancha Francisca fue un grupo emblema de la generación de los 80. Fue una banda que saltó a la notoriedad gracias a varios golpes de efecto, un nombre llamativo y provocativo, el anonimato de sus integrantes, una imagen chocante, maquillajes, máscaras y pelucas, una música desprejuiciada y con clima festivo y bailable, un espíritu indisciplinado y a propósito descuidado, una propuesta que, si bien tomaba elementos de la new wave europea y del punk, se caracterizaba por pasar por encima de todos los modismos del rock para proponer un espectáculo descontracturado, imprevisible, donde no faltaban el humor, las ironías, las burlas al sistema incluso al propio negocio del rock y al mundo de la fama.
También fue la primera banda en tomar un nombre femenino, la primera en incorporar saxo en la formación estable, la primera en tocar ska, elementos que hoy se han vuelto de uso común.

En sus espectáculos se solía provocar al público y a la prensa, se cometían desmadres de sonido y la casi absoluta ignorancia de sus integrantes de los aspectos técnicos de un show agregaban un toque de incuestionable originalidad y, por qué no, encanto.
Políticamente si bien nunca se caracterizaron por ser una banda de protesta, dejaron muchos manifiestos anti sistema, no de una manera deliberada sino entendiendo que los comentarios sobre la realidad debían ser parte natural de las letras de una banda y de los intercambios entre seres humanos.
La banda fue formada en su momento por Juan, Yanny, López y Escanellas, a quienes se sumó Jacue en la segunda guitarra, el espíritu de músico autodidacta era la condición para ser parte del proyecto.
Aprovechándose del auge del denominado rock nacional, la banda se presenta al concurso del Dorado en 1987 donde obtiene uno de los doce primeros premios. A partir de allí obtiene difusión radial y participación en los más importantes festivales de la época, que tiene su cierre definitivo en febrero 88 con el festival Montevideo Rock 2.
A partir de allí Juan deja la banda que intenta seguir con Pérez en lugar de Jacue y con Gabriel en el sitio del cantante, sin embargo ese proyecto no prospera a pesar de algunas pocas actuaciones, los promotores y la prensa retiran su apoyo al denominado rock nacional y para La Chancha se abre un paréntesis de dos años.
La década oscura: La Chancha Francisca hija
En 1991 Yanny se encuentra embarcado en el proyecto de Pérez denominado Tarzán Gómez, Juan y López vuelven a armar una banda que a instancias del segundo intenta retomar la tradición chancha. Son años difíciles para el rock artesanal, el tiempo transcurrido y la falta de recursos y de apoyo convierten al proyecto en un esfuerzo con pocas satisfacciones.

Además, Juan, principal compositor de la banda, entiende que el lenguaje más chocante a utilizar en ese momento es el de la sencilla canción pop, actitud que desconcierta a antiguos seguidores y deja a la banda con su valentía pero sin muchos adherentes.
No Estamos Ni Ahí: NENA
Finalmente en 1993 la banda vuelve a renuir a sus originales miembros, en un intento por resucitar la energía original y el espíritu aventurero. En esta ocasión no cuentan con Jacue y se suman Alejandra Wolff en vocales y el Toppo oficiando de comodín.
Con esa formación logran grabar de forma independiente el disco NENA (sigla de No Estamos Ni Ahí), frase con la que intentan parodiar su situación en el mundo de la música y a la vez homenajear al rock y al pop de todos los tiempos con una de las palabras más recurrentes del género.

En este disco siguen apostando a una música artesanal e intuitiva, animándose con baladas mezcladas con canciones irritantes y aceleradas, dilemas existenciales, todo muy fresco, desafinado, impredecible, casero, inclasificable, delirante por momentos.
Por supuesto el disco pasa totalmente desapercibido excepto para unos pocos locos de espíritu aventurero como la banda.
Dios no quiere cosas chanchas
La banda se ensancha y afina la puntería y por fin decide tomarse la música más en serio. En 1996 - 1997 graban su primer cd, a la formación se suman Enhebrator en saxo, la negra Inés y Ale en coros, Mireya sustituye a Escanellas, Dufour pasa una temporada como invitado.

El disco en cuestión devuelve a la banda la difusión radial, con temas como Hotel Nocturno, Supositorio o Axidente y gracias a programas como Rock de acá del Varo Coll.
En fin
Hay un gran desgaste en el grupo, se vuelve difícil conciliar tantas cabezas diferentes, si bien hay que decir que el líder visible sigue siendo Juan, la interna es un ping pong de siete opiniones diferentes y muchas veces, como en el caso de López, extravagantes.
Hay que aclarar que éste siempre fue uno del postulados de la banda, cuanto más gente extraña mejor, una especie de reivindicación de los excluidos, algo así como el vale todo.
El desgaste es evidente y si bien no median grandes discusiones los pro-motores de la banda pierden interés en seguir adelante y empiezan a formular nuevos proyectos con la premisa de hacerlos más realistas.
La Chancha: hagamos simplemente rock que es fácil
La Chancha es el resultado de dividir la Chancha Francisca en dos, la mitad de las letras y la mitad de los integrantes, antes éramos siete ahora son tres y medio, antes éramos 18 letras. ahora 9.
Después de algunas pruebas que incluyen algunas formaciones en cuarteto, López abandona definitivamente la música y queda instaurado el trío con Yanny, Juan y Alito Nari, estamos en 1999.
El siglo empieza bien para esta nueva banda que no tiene responsabilidad histórica pero sí el placer y el derecho de versionar a la Francisca. Por lo tanto empieza con mucha fuerza, con un rock más directo y simple, sin los barroquismos ni las bromas de sentidos cruzados de su antecesora.
Y no se empieza mal, grabando en forma casera un disco que injustamente no ha sido reconocido como una de los mejores del estilo, fuerte, potente, plagado de buenas melodías, y excelentes letras, un disco destinado a ser un clásico y titulado con una frase que ironiza en pocas palabras una de las enfermedades sociales de nuestro tiempo, la necesidad de figurar.
"Todos queremos ser parte del show" se convierte además en el primero en ser publicado íntegramente en internet con más de 13000 bajadas.
En 2002 Yanny deja momentáneamente la banda y en su lugar entra el joven y talentoso Nicolás Souto quien vuelve a dejar su lugar a Yanny en 2006.
Resumiendo, La Francisca fue una banda que nunca se tomó en serio a sí misma ni al absurdo hecho de hacer música para cosechar admiración ajena. Convivir con esa paradoja consume demasiadas energías y se llega al cierre definitivo en 1997 - 98. El simple y modesto gusto por tocar reaviva una nueva versión de la banda que es la que hasta hoy nos deleita con su particular estilo, sin más pretensiones que pasarla bien y de paso hacerse millonarios.
Existe un mito por el cual la Chancha Francisca es un grupo de seres amargados que se dedican a fustigar las normas de la sana convivencia con canciones ácidas y manifiestos anarquistas que en realidad esconden unas personalidades enfermas y envidiosas que no toleran la felicidad ni el éxito ajenos.
Eso es la pura verdad.
Sin embargo como contraparte los muchachos afirman que les ha resultado imposible, a pesar de haberlo intentado muchas veces, cerrar los ojos a las tonterías que diariamente se cometen en el mundo y que las reacciones que estas situaciones les provocan se cuelan sin que ellos puedan evitarlo en las letras de sus canciones y que ya están demasiado viejos para solucionarlo.

Eso es todo, por ahora, pueden ver la discografía y las fotos que demuestran que en estos siete años que van del siglo no han estado comiéndose los mocos.
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